El bien crece con mayor abundancia cuanto más se comunica

el bien crece

Voy a ser amable con esa persona no tan amable.

¿Y si en lugar de dar de la misma medicina a la persona que nos ha hecho algo que no nos ha gustado le damos de la medicina que necesita?

“El amor cura a las personas: a las que lo dan y a las que lo reciben” Karl Menninger

Este cambio de paradigma, este cambio de visión, este dar sin esperar, de manera natural y neutral, cambia momentos y convierte a personas en personas más felices.

Cuando vamos a un restaurante y el camarero no nos responde bien, inmediatamente tendemos a quejarnos y a hablarle a él igual que él nos ha hablado, por lo que, estamos permitiendo que su posible enfado entre en nosotros. ¿Quién estaba enfadado? Entonces, ¿por qué nos contagiamos?

Éste es un ejemplo muy común, pero hay muchos más, en la gasolinera, en el banco, en la administración pública, etc. en el que nos dejamos contagiar con las emociones de los demás.

También ocurre con las emociones positivas, si alguien nos sonríe, nos trata bien o es amable con nosotros, nos invade esta sensación de bienestar e incluso se nos escapa la sonrisita.

Si podemos elegir las dos opciones, ser amables o no serlo, sonreír o no sonreír, agradecer o no hacerlo, … ¿Por qué no elegimos la que nos hace más felices y ayuda a los demás?

Hay una frase que me encanta de Jhon Milton y que para mí representa el sentido de la contribución que nosotros hacemos a las personas con las que nos cruzamos en un momento determinado, las que viven a nuestro lado, nuestros/as amigos/as, nuestra familia, y a todo el mundo en general: “El bien crece con mayor abundancia cuanto más se comunica”.

Vamos a dejar libre ese bien que tenemos para dar, vamos a permitirnos regalar felicidad y pregúntate en todo momento ¿en qué puedo beneficiar ahora a esta persona?, porque ese es el camino y la actitud de compartir para que todos podamos crecer.

Espero que disfrutes de esta medicina.

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